*Reflexiones del corazon*

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jueves, 25 de octubre de 2012

Cuidado ahi no termina todo! EL SUICIDIO

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EL SUICIDIO: EL PRINCIPIO DE TODOS TUS PROBLEMA
No Matarás
(Éxodo 20, 13).

En el mundo actual, la tasa de suicidios se ha incrementado notablemente en relación a tiempos pasados. Las estadísticas nos indican que cada día se suicidan más de dos mil personas en el todo el mundo. Unas diez mil más lo intentan, pero fallan en el intento. Con estos datos, nos encontramos con que un millón de personas en todo el mundo acaban con su vida cada año. Unos datos realmente espantosos. Y, paradójicamente, cuanto mayor es el progreso económico de un país, cuanta más riqueza y bienestar material, más se incrementa el porcentaje de suicidios.
En este artículo vamos a analizar las razones que incitan a esta práctica abominable y sus desastrosas consecuencias para el alma de los suicidas.
El Catecismo de la Iglesia Católica deja bien patente que la vida es un don divino que debe ser conservado hasta que Dios disponga lo contrario:
"2280 Cada cual es responsable de su vida delante de Dios que se la ha dado. Él sigue siendo su soberano Dueño. Nosotros estamos obligados a recibirla con gratitud y a conservarla para Su honor y para la salvación de nuestras almas. Somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado. No disponemos de ella.
En la naturaleza humana está insertado el ansia de vivir, por lo que el suicidio es un atentado contra la ley natural:
Trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida."
En nuestra sociedad el suicidio está cada vez más extendido, y casi todos conocen algún caso entre familiares, amigos, o conocidos. Existen razones asociadas al suicidio, como el alcoholismo, depresiones diversas, etc. De alguna forma, los suicidas piensan en solucionar todos sus problemas de un golpe, pero, como demostraremos, una vez que el suicidio es cometido con éxito, los problemas no habrán hecho más que comenzar... para no terminar jamás.
Vamos a plantear las razones por las cuales no debe recurrirse en ningún caso a este nefasto sistema para solucionar los problemas.
Éste parece ser el problema número uno de los suicidas: la falta de realismo en sus planteamientos.
No es casualidad que en una época de ateísmo e incredulidad como la actual, se incremente notablemente el número de suicidios. Éstos suicidas tienen la convicción de que tras la muerte no hay nada más. Piensan que después viene la nada, el olvido de los problemas y la paz definitiva. Para ellos, la muerte es el no-ser.
Por supuesto, el juicio divino, los castigos del infierno y la eternidad en el abismo no se tienen en cuenta. Para ellos, todo esto es irreal y no merece la pena tenerse en cuenta. De alguna manera, piensan que se puede pasar por la vida matando, robando, adulterando y engañando a todo el mundo, y que después, todo volverá a ser como antes de nacer: la nada. Niegan la existencia de Dios, de cualquier juício final y de la eternidad en el Cielo o en el infierno.
Un cierto porcentaje de suicidas, más espiritual, puede pensar que quizás exista algo después de la muerte, algo parecido a los fantasmas, los espíritus, o incluso los extraterrestres, pero que, en todo caso, no tiene nada que ver con las Verdades religiosas. A lo sumo, se tratará de una especie de vida anodina, sin matices, como seres espirituales lejanos, sin libertad suficiente para elegir entre el bien y el mal.
En cualquier caso -piensan- haya lo que haya después de la muerte, e hiciera lo que hiciese durante su vida, el suicida tendrá siempre asegurada una morada feliz en el Cielo o en un lugar similar.
Sí, no debe sorprendernos esta actitud tan típica del mundo actual. Vivimos en una época de relativismo moral. Se ha perdido la noción del bien y del mal. Se considera que todo lo que uno haga está bien si es bueno para él, independientemente de las consecuencias que tenga para los demás. La noción del bien absoluto, que Dios nos entregó en Sus Mandamientos, parece haber quedado desfasada para mucha gente. Por esta razón, muchos ladrones "que roban a los ricos podridos de dinero", asesinos "que matan para librar al mundo de ese malvado", adúlteros "que dan a las mujeres lo que su marido no les da", homosexuales "que no hacen daño a nadie", abortistas "que defienden los derechos de las mujeres", mentirosos "piadosos" e incluso los suicidas "que hacen con su vida lo que les da la gana", piensan que el Cielo está esperando impaciente por ellos.
Esta libertina forma de pensar resulta muy actual, muy "progresista" a decir de muchos; pero generalmente se olvida mencionar a continuación las consecuencias que conlleva todo este pecado: muerte, dolor, enfermedades, miseria y condenación eterna.
Los ateos siguen este esquema simple, pero fácilmente comprensible. Es igual lo que diga la ley humana sobre el suicidio, aunque sea ilegal, una vez cometido, ningún juez podrá condenarlo por ello. De la misma forma, un ateo no piensa en la maldad o bondad de su acción, pues ningún Juez podrá tampoco pedirle cuentas en el Más Allá, simplemente se desvanece en la nada.
Este razonamiento explica el inaudito incremento de la tasa de suicidios en nuestras sociedades modernas, donde el ateísmo es una plaga generalizada.
El mundo actual se define como materialista radical. Sólo cuenta lo tangible. Esto explica el desprecio a la vida humana, propia y ajena, explicitada en las masacres del aborto, la eutanasia y el suicidio.
Pero centrémonos en la cuestión. Una vez explicado el razonamiento que permite al hombre salvar la tendencia natural a permanecer con vida, y lanzarse alegremente al suicidio, hay que preguntarse qué causas provocan que tanta gente llegue a esta situación.
La primera y más evidente es la de sentirse abrumado con el peso de la vida. A lo largo de una vida normal, es inevitable que se sucedan las alegrías y también las desgracias. Estas últimas forman parte de la vida, es inevitable que así sea en mayor o menor medida. El problema se presenta cuando la única solución que se encuentra a los problemas es el auto-asesinato.
Un ejemplo típico de este caso es el de los suicidas que se tiraban de las ventanas de la bolsa de Wall Street durante el comienzo de la Gran Depresión de 1929. Al verse abocados a la miseria a causa de la brusca pérdida de valor de sus acciones, estos inversores no dudaban en "solucionar" su problema con el contundente sistema de la auto-defenestración.
Y, cuando no es la pobreza, son los problemas sentimentales o conyugales, matrimonios rotos, enfermedades diversas, etc. De alguna forma, en este tipo de suicidas se manifiesta un desmesurado orgullo que los conduce a rechazar el puesto que Dios les asigna durante su breve estancia en la Tierra. "Los caminos del hombre son del Señor. ¿Cómo puede un hombre comprender su propio camino? (Proverbios 20, 24).
Estos hombres, por su negativa a soportar unos limitados años de dificultades aquí, en la Tierra, se exponen a ver caer sobre ellos el océano de calamidades que aguarda por los pecadores tras la muerte.
Mención especial merecen aquellos que se suicidan a causa de los problemas sentimentales.
En el hombre y la mujer, los afectos amorosos suelen tener una gran importancia, y de hecho, tras las convicciones religiosas sinceras, y el amor por los hijos, suelen ser los sentimientos más intensos. Cuando una relación amorosa se rompe, sobre todo en la juventud, parece que el mundo entero no tiene sentido, el alma se vacía por completo y la vida no tiene valor. Sin embargo, ya hace miles de años que el rey de la sabiduría, Salomón, advertía:
"He visto todas las obras hechas bajo el sol, y he aquí, que todo es vanidad y vejación de espíritu." (Eclesiatés 1, 14).
Sin embargo, a poco que uno piense, no tarda en descubrir cuantas traiciones han tenido lugar, y cuantas tienen lugar actualmente, incluso entre los amigos más íntimos. Hoy en día no es raro ver incluso matrimonios ancianos, que tras una vida de amor, se separan con gran disgusto y con sorpresa general. ¿Y tú, suicida potencial, estás dispuesto a morir ahora por la infidelidad de un amor que ya no volverá? Muchos otros amores se han ido al garete antes, pero finalmente el tiempo los ha enterrado en el olvido. Y otro tanto sucederá con este otro amor roto ahora: el tiempo se encargará de disiparlo en la nada, hasta el punto de que te olvides de esa pareja que ahora tanto te aqueja el alma.
Una de las razones más habituales para el suicidio es la de no poder soportar el peso de la vergüenza pública. Ante algún acto de deshonra, crímenes, delitos vergonzantes, o simples conductas indecentes, aparece la vergüenza. Este sentimiento de vergüenza puede alcanzar unas proporciones inauditas, e incluso mortales. Conozco algún caso en que este sentimiento alcanzó tal magnitud que incluso provocó la muerte súbita del padre de cierto hombre dedicado al comercio que fue acusado y condenado por abuso a menores.
Sin embargo, ante estas situaciones hay que ser objetivos y utilizar la razón. Por muy sangrante que sea la vergüenza, por insoportable que resulte el ridículo público, por muy bajo que haya caído la propia reputación, siempre existe algo peor: pecar contra Dios suicidándose.
De hecho, si se piensa bien, no existe mayor vergüenza y estupidez que el suicidio. Por un lado, el suicidio no es una salida a ningún problema, sino la entrada a un problema infinitamente mayor, el peor imaginable. Por otro lado, el suicidio no soluciona el problema de la pública vergüenza, sino que la agrava aún más, pues al acto vergonzante que provocó esa situación, hay que añadir, además, la vergüenza que supone en sí mismo el propio suicidio.
Y, por si fuese poca la vergüenza ante la gente de este mundo, el suicida tendrá que cargar con este pecado en el otro. El día del Juicio todos los pecados de los hombres serán hechos públicos ante toda la corte celestial. Y el suicida tendrá que añadir a sus otros pecados esta otra vergonzosa culpa de haberse matado, culpa y vergüenza que perdurarán durante toda la eternidad.
¿Puede haber mayor tontería que matarse a uno mismo para librarse de una vergüenza temporal para caer en la eterna vergüenza que aguarda al suicida en el abismo infernal?
Existe un colectivo de personas con gran tendencia al suicidio: los enfermos graves. En este caso, la percepción de tener que padecer una larga y dolorosa enfermedad que quizás no tenga cura supone una carga de tal magnitud que la muerte aparece como la única "solución" posible. Esto además se ve agravado por los avances de la medicina moderna, que alarga considerablemente la esperanza de vida, y, al mismo tiempo, los problemas de salud en las personas mayores.
Sin embargo, es necesario contar con los planes de Dios. La Divina Providencia es la Única que tiene potestad para decidir el momento de pasar a la eternidad.
Una larga enfermedad puede resultar muy penosa, y dejar consecuencias serias el resto de la vida. Plantearse acabar con ellas por medio del suicidio no es una actitud razonable. La Biblia nos ofrece el ejemplo de Job, que soportó pacientemente toda clase de calamidades, desde la pérdida de todo su patrimonio, de su familia, de sus amigos, y de todo cuanto poseía, incluso su salud, al ver todo su cuerpo completamente cubierto de llagas y costras dolorosas; pero que se consolaba pensando que algún día vería el rostro de Dios.
El profeta Daniel prefirió ser lanzado a los leones antes que traicionar sus principios, y fue milagrosamente salvado por Dios.
Y otro tanto se puede decir de los innumerables mártires de la Iglesia, que soportaron con gran paciencia toda clase de sufrimientos, de torturas y muertes crueles antes que renunciar a su fe.
"Otros recibieron pruebas de burlas y de azotes, además de cadenas y cárcel.
Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a espada. Anduvieron de un lado para otro cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; pobres, angustiados, maltratados.
El mundo no era digno de ellos. Andaban errantes por los desiertos, por las montañas, por las cuevas y por las cavernas de la tierra." (Hebreos 11, 36-37).
Las Sagradas Escrituras son diáfanas acerca del suicidio. La Biblia tiene mucho que decir acerca de la vida y la muerte, y también del significado de la vida. La Biblia fue escrita desde la perspectiva de que Dios existe, por lo que no procede entrar en esta cuestión. Sin embargo, si tú eres ateo y piensas en el suicidio, te sugiero que continúes leyendo este texto.
Dios se proclama el Señor de la vida y la muerte: "Yo hago morir y Yo hago vivir." (Deuteronomio 32, 39)
Puesto que Dios es el Creador de todo lo que existe, Él determina cuando una persona vivirá y cuando morirá. ¿Acaso Dios no tiene este derecho? Nosotros no determinamos cuando debimos nacer, y tampoco debemos interferir en cuando debemos morir.
Eclesiastés 3, 1-2 nos dice: "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir."
Para comprender este punto, podemos poner un ejemplo. ¿Acaso un soldado puede abandonar su puesto de guardia porque de pronto, a media noche, se ha puesto a llover? ¿Puede este centinela esperar algo más que reprobación y muerte de su general? ¿Acaso podría servirle de excusa el decir que "desobedecí una orden de un superior porque ...estaba lloviendo y me mojaba el uniforme?" ¿Qué clase de cobardía vergonzosa es esta?
Otro tanto puede decirse de un alma que, por propia voluntad, deserta de su cuerpo y se va a volar sin la debida autorización de su Creador. Imaginémonos la escena. Este suicida se escapa de su cuerpo mortal y se presenta ante su Creador en el mundo espiritual, esperando aprobación por su acto de deserción, diciendo: "Abandoné mi puesto porque encontraba mi cuerpo demasiado pesado para mí... lo he abandonado, pero no he desertado, y espero una recompensa por ello..." ¿Acaso un alma tan insolente puede esperar otra cosa que ser borrado definitivamente de la presencia de su Creador y ser condenado a sufrir condenación eterna sin misericordia ni esperanza alguna?
El quinto Mandamiento dice claramente: "No Matarás"
(Éxodo 20, 13).
¿Acaso no es matar el suicidio? ¿Acaso no acabas con la vida de una persona? Si piensas que este mandamiento sólo se aplica a los demás y no a ti mismo, y que, por consiguiente, tienes el derecho de auto-asesinarte, pero no a tu prójimo, entonces es que no comprendes el verdadero significado de este Mandamiento. Otros Mandamientos explicitan claramente este punto.
El sexto Mandamiento dice: "No Cometerás Adulterio" ¿Significa esto que puedes cometer adulterio con tu propio cuerpo, pero con el de otros no? Esto no tiene ningún sentido.
Existen otras prohibiciones en la Biblia al respecto. Una de las primeras le fue dada por Dios a Noé tras el Diluvio:
"El que vertiere sangre de hombre, por el hombre su sangre será vertida; porque a imagen de Dios fue hecho el hombre."
(Génesis 9, 6).
Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza y, por consiguiente, cuando un hombre es asesinado, el asesino es condenado a muerte. Por lo tanto, tras haber ordenado que un hombre que mata a otro hombre debe ser ejecutado, ¿piensas que Dios no tomará justa venganza en el otro mundo contra los que se asesinan a sí mismos? ¿O acaso piensas que Dios quiere que el hombre castigue en este mundo a los que rompen Su ley en mayor medida de la que Él aplicará en el otro mundo?
En el Apocalipsis se nos habla acerca de aquellos que estarán fuera de la Ciudad de Dios:
"Pero fuera quedarán los perros, los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo el que ama y practica la mentira."
(Apocalipsis 22, 15).
Aquí se establece claramente que los asesinos no arrepentidos quedarán fuera del Cielo. Esto no significa que quedarán justo en el límite de las puertas del Cielo, disfrutando de todas sus delicias a excepción de algunas. No, la Biblia nos dice claramente a donde irán los asesinos:
"Pero, para los cobardes e incrédulos, para los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."
(Apocalipsis 21, 8)
Estas palabras son claras y contundentes. El lago de fuego o infierno espera por los asesinos que no se arrepienten de sus crímenes.
Ahora es el momento de preguntarse qué significa estar en el infierno. Para hacernos una idea de lo que esto significa, añadimos a continuación la descripción de Santa Faustina Kowalska:
"Hoy, fui llevada por un ángel a las profundidades del infierno.
 Es un lugar de gran tortura; ¡qué imponentemente grande y extenso es! Los tipos de torturas que vi: la primera que constituye el infierno es la pérdida de Dios; la segunda es el eterno remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla; es un sufrimiento terrible, ya que es un fuego completamente espiritual, encendido por el enojo de Dios; la quinta tortura es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante y, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros y ven todo el mal, el propio y el del resto; la sexta tortura es la compañía constante de Satanás; la séptima es la horrible desesperación, el odio de Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias.
Éstas son las torturas sufridas por todos los condenados juntos, pero ése no es el extremo de los sufrimientos. Hay torturas especiales destinadas para las almas particulares. Éstos son los tormentos de los sentidos. Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la forma en que ha pecado. Hay cavernas y hoyos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra. Yo me habría muerto ante la visión de estas torturas si la omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido.
Debe el pecador saber que será torturado por toda la eternidad, en esos sentidos que suele usar para pecar. Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay ningún infierno, o que nadie ha estado allí, y que por lo tanto nadie puede decir cómo es. Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del infierno para que pudiera hablar a las almas sobre él y para testificar sobre su existencia. No puedo hablar ahora sobre él; pero he recibido una orden de Dios de dejarlo por escrito. Los demonios estaban llenos de odio hacia mí, pero tuvieron que obedecerme por orden de Dios. Lo que he escrito es una sombra pálida de las cosas que vi. Pero noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son de aquéllos que descreyeron que hay un infierno. Cuando regresé, apenas podía recuperarme del miedo. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí! Por consiguiente, oro aun más fervorosamente por la conversión de los pecadores. Suplico continuamente por la misericordia de Dios sobre ellos".
Las descripciones de la Biblia coinciden de pleno con el relato anterior, aunque me temo que no existen palabras en ningún lenguaje humano para describir tal lugar.
El infierno es descrito como un lago de fuego que arde con azufre (Apocalipsis 19, 20); un horno de fuego donde habrá llanto y crujir de dientes (Mateo 13, 42); un lugar de tormento (Lucas 16, 28); fuego eterno (San Judas 7); un lugar donde reinan la oscuridad y las tinieblas eternas (San Judas 13); tinieblas exteriores (Mateo 22, 13); una prisión (I Pedro 3, 19) de la cual nadie será nunca liberado; un abismo sin fondo (Apocalipsis 9, 1) mostrando de esta forma que nadie escapará jamás de ninguna manera y por mucho que lo intente; un lugar de fuego inextinguible (Lucas 3, 17); Tofet, un lugar donde los idólatras quemaban a sus propios hijos hasta la muerte como sacrificios humanos (Isaías 30, 33); y un lugar de castigo eterno (Mateo 25, 46).
Ante semejante panorama, ¿realmente piensas que tus problemas en este mundo son más graves de lo que te aguarda justo inmediatamente después de que te suicides? Te lo aseguro, una vez que empieces a sentir la quemazón de las llamas infernales sobre tu espíritu, todos tus problemas de la vida actual te parecerán ridículas bagatelas en comparación con lo que te aguardará de ahí en adelante: una eternidad de indescriptible suplicio. Antes de que pases tu primer minuto en el infierno ya estarás deseando ardientemente volver a la Tierra y cargarías gustoso con todos tus problemas anteriores... y con todos los problemas de la humanidad entera antes de caer otra vez en el infierno para no volver a salir nunca jamás.

jueves, 11 de agosto de 2011

Reflexion *El suicidio


El suicidio1 es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte a sí mismo.
Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión2 y que los parientes de los suicidas tienen un riesgo más elevado (hasta cinco veces más) de padecer tendencias al respecto.3 Los padecimientos psíquicos se encuentran presentes en 9 de cada 10 casos de suicidio; entre ellos, aparte de la depresión se encuentran también los trastornos de ansiedad y las dependencias.4
Muchas religiones monoteístas lo consideran un pecado, y en algunas jurisdicciones se considera un delito. Por otra parte, algunas culturas, especialmente las orientales, lo ven como una forma honorable de escapar de algunas situaciones humillantes o dolorosas en extremo.
Mientras de regreso en casa ... Me mataré e iré al cielo ahora mismo.
El suicidio se define comúnmente el quitarse uno mismo la vida. Cada año decenas de miles de personas sólo en los Estados Unidos cometen este acto, de acuerdo a una estadística nacional de suicidios del año 1993:

Los hombres blancos corren el mayor riesgo de suicidio. De hecho, ellos representan casi el 75 por ciento de los 32.000 suicidios anuales en los Estados Unidos.

Una fuente diferente dio unas cifras un poco menor para 1993, pero también mencionaron un constante incremento en suicidios, a excepción de 1992:

1970 = 23,480 (Hombres, 16,629; Mujeres, 6,851)
1980 = 26,869 (Hombres, 20,505; Mujeres, 6,364)
1985 = 29,453 (Hombres, 23,145; Mujeres, 6,308)
1990 = 30,906 (Hombres, 24,724; Mujeres, 6,182)
1992 = 30,484 (Hombres, 24,457; Mujeres, 6,027)
1993 = 31,102 (Hombres, 25,007; Mujeres, 6,095)

Estas estadísticas muestran que las mujeres son mucho menos propensas a cometer suicidio que los hombres, por alguna razón desconocida.

Uno debe preguntarse cómo alguien podría considerar el matarse a sí mismo. Tal vez una razón es que éstas personas piensan que escaparán de su dolor y no estarán más conscientes de nada, como si nunca hubiesen nacido. Incluso se han hecho pactos de muerte los cuales han resultado en varias personas matándose unos a otros con éxito.  ¡Ellos no se daban cuenta de lo que estaban haciendo y de a dónde irían a parar por la eternidad! De otro modo, ellos NO habrían pasado por eso.

Otros que son religiosos podrían pensar que ellos escaparían de la agonía de sus complicados problemas al matarse a si mismos y entrando al cielo. En su pensamiento, si tal persona creyó una vez y estaba confiando en Jesús pero había estado sufriendo de una clase de dolor intenso, está en una condición completamente sin esperanza acerca de esa situación y no ve más ningún propósito del todo en su vida, ¿No sería acaso atractivo el deseo de escapar eso y de ir a un cielo paradisíaco a través del suicidio?

Si Un Cristiano Comete Suicidio, ¿Va Al Cielo?

Eso es otra manera de preguntarse si una persona quien una vez fue salvo (un Cristiano) muere como un asesino premeditado no arrepentido, ¿Va al cielo?

Recuerde esto, como el aborto, el suicidio es sólo otro nombre para el asesinato. Sin embargo, para ser más preciso, el suicidio es auto-asesinato premeditado. Pero aún más allá que esto, ¡es la clase de asesinato de la cual uno no puede arrepentirse! A diferencia del Rey David quien hizo que otra persona fuese asesinada pero posteriormente fue perdonado, las victimas del suicidio no pueden arrepentirse y encontrar perdón.

La Fuente Confiable De La Verdad
La única fuente confiable para encontrar los hechos acerca de la vida después de la muerte es la Biblia. La Palabra de Dios para la humanidad. No seas engañado por un falso maestro, todos los asesinos no perdonados, sin excepción, no tiene vida eterna y terminarán en Lago de Fuego: 

Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.  (1 Juan 3:15 LBLA)

Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.   (Apocalípsis 21:8 LBLA)

¡No se hace alguna excepción a lo anterior en ninguna parte de la Biblia para una persona que una vez fue un Cristiano, entonces comete suicidio por motivo de una mala combinación, es decir, circunstancias dolorosas, sin esperanza, y una creencia en una seguridad eterna (la creencia que nunca puedes ir al infierno una vez que te has convertido en Cristiano)!
Enfermedad Mental
Muchos han tratado de justificar el pecado del suicidio (auto-asesinato premeditado) con la siguiente base lógica: “Si uno está mentalmente enfermo, no es responsable por sus actos.” ¡Justificar cualquier forma de suicidio de esta manera, incluyendo el auto-asesinato, no es Escritural. No hay absolutamente ningún soporte Bíblico para tal declaración! Además, la enfermedad mental no es la raíz del pecado, el corazón del hombre lo es. Jesús nos dice de dónde procede el asesinato:
Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.
(Marcos 7:20-23 LBLA)
¡Por favor note que el asesinato (sin importar la forma) proviene del corazón y no es una enfermedad mental, de acuerdo al Señor!

¡Tales personas que ceden a esta tentación no estarán entrando al cielo, debido a que han cometido asesinato y no pudieron arrepentirse de ello!
Suicidio: Una Entrada rápida al Infierno

Es de importancia vital que el suicidio, y otras tentaciones satánicas parecidas, sean fuertemente resistidas. En otras palabras, no entretengas ni por un momento pensamientos sobre el suicidio. Cualquiera que cede a tentación satánica del suicidio sólo estarán intensificando su propio dolor y miseria en la eternidad, ¡sin escapar del el! Las personas actualmente en el infierno debido al suicidio harían cualquier cosa para tener la oportunidad que tu tienes de revertir sus acciones pero no pueden. Es demasiado tarde por siempre para ellos.

Esperanza y paz duradera sólo puede ser encontrado en el Señor Jesús. Si una vez fuiste salvo, pero has abandonado hasta el punto donde estás considerando acerca del suicidio, por favor arrepiéntete y lea estas precauciones para tu alma y póngalas en práctica.
Verdadero Plan de Salvación
El verdadero plan de Salvación es arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro señor Jesucristo (Hechos 20:21). Demostramos nuestro arrepentimiento por medio de las obras (Hechos 26:20). El Señor Jesús enseñó que el camino a la vida es “duro” y sólo “pocos” lo encontrarán (Mateo 7:13,14). Muchos se salvarán, pero más tarde se apartarán (Lucas 8:13; Juan 6:66; 1 Timoteo 1:19, etc.). En otras palabras, después de la salvación inicial debemos perdurar hasta el “final” para entrar en el reino de Dios y escapar del lago de fuego (Mateo 10:22; Hebreos 3:14; Apocalípsis 2:10,11).

Mateo 5:32; Apocalipsis 21:8, 1 Juan 3:15
La vida eterna llega al arrepentido para el momento en el cual él cree en Jesús para salvación (Juan 3:16; 6:47; 1 Juan 5:12,13), pero hay otra aspecto importante de la vida eterna de la cual muchos son totalmente ignorantes en nuestros días debido a la falsa enseñanze de la seguridad eterna. De acuerdo con la verdadera enseñanza de la gracia, la vida eterna es una ESPERANZA (Titus 3:7), aún por ser COSECHADA (Gálatas 6:8,9) en el SIGLO VENIDERO (Marcos 10:30) únicamente para los que PERSEVERAN EN HACER BIEN (Romanos 2:7) y NO SE CANSEN NI DESMAYEN (Gálatas 6:9)

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Reflexión:
Parte de vivir y de crecer en la vida, es precisamente en ocasiones "caer" o "errar".
Lo importante no es caer, o cuantas veces caes, lo importante es que te LEVANTES.
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Sobre mi Ligia Margarita González de Hernandez

Sobre mí:Soy una persona SENSIBLE, quiero AMAR... y el deseo de mi corazón es llevarle consuelo, a las personas, [que VALORO muchísimo.

"Jesús"
El nos amó, nos ama y nos amará. Gracias a Él es que podemos llamarnos hijos de Dios, Dios eligiéndolos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, {EF 1,5;} Jesús se ofreció como sacrificio eterno al padre, y ofreció su sangre por nuestros pecados; ya el enemigo ¡no nos puede atar! ¡Somos libre! por la sangre, del cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. !El mundo no te puede atar¡ Sólo tú te puedes atar (limitar). En Él nombre de Jesús te invito a que entregues tu vida a Jesús, para que el Espíritu Santo te toque y te envuelva en el amor del Padre. No digas; nadie me ama o que solo me siento y mucho menos digas; yo no valgo nada. Hermano mío, tú vales la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, tú vales la sangre de Cristo. Por lo tanto tú eres importante. Posiblemente te encuentras en la oficina de un doctor o en un hospital enfermo sintiéndote solo, triste, angustiado; posiblemente estás molesto por tanto esperar, tienes la angustia de no saber que tienes y eso te crea una inseguridad emocional, mas sin embargo yo te digo que tu no estás solo. ¡Hay alguien que te ama, y ese alguien, ,tiene nombre de hombre y se llama Jesús! Él sabe por lo que estás pasando y hoy te dice; hijo mío cuando, más sólo te has sentido, es cuando más cerca he estado de ti. Posiblemente te preguntarás. ¿Me amará el Señor? Para poder contestarte esa pregunta solo te invito a que mires a una imagen de Jesús crucificado, mira sus llagas y su sangre derramadas por ti y por mí, mira la corona de espinas. Mira sus rodillas en carne viva y ahora soy yo el que te pregunta ¿crees que Jesús te ama?¡Pues claro que te AMA!





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