*Reflexiones del corazon*

domingo, 11 de septiembre de 2011

Enterate **Los Dones del Espíritu Santo*

*Los Dones del Espíritu Santo*
La Biblia está llena de ejemplos en donde el Espíritu Santo otorgó habilidades sobrenaturales repentinas a hombres y mujeres. En el Nuevo Testamento, estas habilidades sobrenaturales son llamadas “dones del Espíritu”, y se llaman así porque no pueden merecerse o ganarse. Sin embargo, no deberíamos olvidar que Dios promueve estos dones en aquellos en quienes Él puede confiar. Jesús dijo, “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Lucas 16:10). Por esto, debemos esperar que los dones del Espíritu se le den a aquellos que han probado ser dignos de confianza ante Dios. El estar totalmente consagrado y rendido al Espíritu Santo es importante, pues es probable que Dios use con mayor frecuencia a estas personas otorgándoles poderes sobrenaturales. Por otra parte, una vez Dios usó a un asno para profetizar, así que Dios puede usar a quien le plazca. Si Dios tuviera que esperar hasta que fuéramos perfectos para usarnos, entonces, ¡no podría usar a ninguno de nosotros!
En el Nuevo Testamento, los dones del Espíritu están enumerados en 1 Corintios 12, y son en total nueve:
“A uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas” (1 Corintios 12:8-10).
El saber cómo definir cada don individualmente no es crucial para ser usado por Dios con dones espirituales. Los profetas, sacerdotes, y reyes del Antiguo Testamento, al igual que los ministros de la iglesia primitiva del Nuevo Testamento, todos operaron en los dones del Espíritu sin tener conocimiento de cómo definirlos o catalogarlos. Sin embargo, debido a que los dones del Espíritu se han enumerado para nosotros en el Nuevo Testamento, debe entonces ser algo que Dios quiere que entendamos. Ciertamente, Pablo escribió, “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales” (1 Corintios 12:1).

Los Nueve Dones Catalogados

Los nueve dones del Espíritu han sido catalogados en los tiempos modernos en tres grupos: (1) Los dones de lenguas, los cuales son: diversos géneros de lenguas, la interpretación de lenguas y la profecía; (2) los dones de revelación, los cuales son: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, y el discernimiento de espíritus y (3) los dones de poder, que son: el hacer milagros, una fe sobrenatural y el don de sanidad. Tres de estos dones dicen algo; tres de estos dones revelan algo y tres de estos dones hacen algo. Todos estos dones fueron manifestados en el Antiguo Pacto con la excepción de varios géneros de lenguas y la interpretación de lenguas, los cuales se revelan con el Nuevo Pacto.
El Nuevo Testamento no ofrece ninguna instrucción concerniente al uso apropiado de los “dones de poder” y da muy poca instrucción acerca del uso apropiado de los “dones de revelación”. Sin embargo, Pablo da una buena cantidad de instrucciones tocante al uso apropiado de los “dones de lenguas” y hay, probablemente, doble razón para ello.
Primero, los dones de lenguas son aquellos que se presentan con más frecuencia en la iglesia, mientras que los dones de revelación se manifiestan con poca frecuencia y los dones de poder se manifiestan mucho menos. Por lo tanto, necesitaríamos más instrucción en lo referente a los dones que tienden a manifestarse con más frecuencia en las reuniones de la iglesia.
Segundo, los dones de lenguas parecen requerir un grado mayor de cooperación y por lo tanto, estos dones tienden a ser aquellos sobre los que no se tiene un control adecuado. Es mucho más fácil arruinar una profecía que arruinar un don de sanidad.

Por la Voluntad del Espíritu

Es importante entender que los dones del Espíritu son dados según la voluntad del Espíritu y no según la voluntad de ninguna persona. La Biblia deja esto muy claro:
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Corintios 12:11, énfasis agregado).
“Testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios, diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (Hebreos 2:4, énfasis agregado).
En una persona se pueden manifestar ciertos dones con frecuencia, pero nadie posee los dones. Si fuiste ungido una vez para hacer milagros, eso no quiere decir que tú puedes hacer milagros cada vez que deseas; ni tampoco es una garantía de que serás usado para hacer milagros nuevamente.
Estudiaremos y consideraremos brevemente unos cuantos ejemplos bíblicos de cada don. Sin embargo, recuerda que Dios puede manifestar su gracia y su poder en una infinidad de formas, así que es imposible definir exactamente cómo va a operar cada don en cada momento. Además, no existen definiciones de los nueve dones espirituales en la Escritura; solamente contamos con sus nombres. Por esto sólo podemos ver los ejemplos que están en la Biblia e intentar determinar bajo qué nombre encajaría cada uno y, en última instancia, definiéndolos por sus diferencias aparentes. Debido a que hay muchas formas por medio de las cuales el Espíritu Santo se puede manifestar con dones sobrenaturales, no sería sabio el ser demasiado estricto con nuestras definiciones. Algunos dones podrían ser combinaciones de varios dones. Acerca de esto Pablo escribe:
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos” (1 Corintios 12:4-7, énfasis agregado).

Los Dones de Poder

1) Los dones de sanidad: los dones de sanidad naturalmente se relacionan con la sanidad de personas enfermas. Con frecuencia se define como un repentino poder sobrenatural para sanar físicamente a los enfermos, y no veo ninguna razón para dudar de esto. En el capítulo anterior consideramos un ejemplo del don de sanidad manifestado a través de Jesús cuando sanó al hombre paralítico del estanque de Betesda (ver Juan 5:2-17).
Dios usó a Eliseo para sanar al leproso Naamán el sirio, quien adoraba ídolos (ver 2 Reyes 5:1-14). Como aprendimos al leer las palabras de Jesús en Lucas 4:27 concerniente a la sanidad de Naamán, Eliseo no podía sanar a cualquier leproso en cualquier momento que él deseara. De pronto, él fue inspirado sobrenaturalmente para instruir a Naamán y decirle que se sumergiera siete veces en el río Jordán y cuando Naamán obedeció, él fue limpio de su lepra.
Dios usó a Pedro para sanar al cojo en la puerta llamada la Hermosa a través de un don de sanidad (Hechos 3:1-10). No solo se dio la sanidad del hombre cojo, sino que también esta señal sobrenatural sirvió para atraer a mucha gente, quienes escucharon el evangelio por medio de Pedro, y cerca de cinco mil personas se agregaron a la iglesia ese día. Los dones de sanidad con frecuencia sirven un propósito doble, sanar a la gente enferma y traer al incrédulo a Cristo.
Cuando Pedro estaba dando su mensaje a aquellos que se reunieron ese día, él dijo:
“Israelitas, ¿Por qué os admiráis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho andar a este?” (Hechos 3:12).
Pedro reconoció que no era debido a ningún poder que él poseía, o por su gran santidad, que Dios lo usó para sanar al cojo. Recuerde que, sólo dos meses antes de este milagro, Pedro había negado conocer a Jesús. El sólo hecho de que Dios usara a Pedro tan milagrosamente en las primeras páginas del libro de los Hechos debe incrementar nuestra confianza de que Dios también nos usará conforme a su voluntad.
Cuando Pedro trató de explicar cómo este hombre había sido sano, es bastante improbable que él lo haya catalogado como un “don de sanidad”. Todo lo que Pedro sabía era que él y Juan habían pasado al lado de un cojo y él se sintió de pronto ungido con la fe para sanar a este hombre. Así que él mandó a este hombre a que caminara en el nombre de Jesús, tomándolo de la mano derecha y levantándolo. Y el cojo estaba “andando saltando y alabando a Dios”. Pedro lo explica de esta forma:
“Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:16).
¡Se requiere de una fe especial, el tomar del brazo a un hombre cojo y levantarlo esperando que camine! Juntamente con este don de sanidad en particular, también se necesitaba una gran fe para hacer esto.
Algunos han sugerido que la razón por la que este don está en plural (“dones” de sanidades) se debe a que hay diferentes dones que sanan diferentes clases de enfermedades. Aquellos que han sido usados frecuentemente con los dones de sanidad, algunas veces descubren que una enfermedad en particular es sanada con sus ministerios con más frecuencia que otras. Por ejemplo, Felipe el evangelista parecía tener un particular éxito en sanar a las personas paralíticas (Hechos 8:7). Hay algunos evangelistas del siglo pasado, por ejemplo, que tenían gran éxito en sanar a los ciegos, sordos, a la gente con problemas del corazón y demás, dependiendo de cuál don de sanidad se manifestaba a través de ellos con más frecuencia.
2) El don de fe y de hacer milagros: El don de fe y el don de hacer milagros parecen ser muy similares. En ambos dones, el individuo que es ungido de repente recibe fe para hacer lo imposible. La diferencia entre estos dos dones a menudo se describe así: con el don de fe, al individuo ungido se le da fe para recibir un milagro para él mismo, en tanto que con el don de hacer milagros, al individuo ungido se le da fe para hacer milagros en otros.
El don de fe a veces se conoce como una “fe especial” porque es un don de fe que va más allá de la fe ordinaria. La fe ordinaria viene al escuchar una promesa de Dios, mientras que la fe especial viene de una dádiva especial del Espíritu Santo. Aquellos que han experimentado este don especial de fe dicen que las cosas que parecían imposibles de pronto se volvieron posibles y, de hecho, ellos creen que es imposible el dudar. Lo mismo es verdad en cuanto al don de hacer milagros.
La historia de los tres amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego nos provee un excelente ejemplo de una “fe especial” que hace imposible la duda. Cuando fueron arrojados al horno de fuego por rehusarse a adorar al ídolo del rey, fueron llenos del don de una fe especial. Se requería más que una fe ordinaria para sobrevivir a las llamas de fuego a donde habían sido arrojados vivos. Veamos la fe que estos tres hombres mostraron ante el rey:
“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tus manos, rey, nos librará. Y si no, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:16-18, énfasis agregado).
Note que el don estaba operando aun antes de que fueran arrojados dentro del horno de fuego ardiente. No había duda en sus mentes de que Dios los iba a liberar.
Elías operó con un don de fe especial cuando fue alimentado por cuervos diariamente durante los tres años y medio de hambre en el reinado del malvado rey Acaz (ver 2 Reyes 17:1-6). Se necesita más que una fe ordinaria para confiar que Dios usaría aves para traerle comida cada mañana y cada noche. Aunque Dios no nos ha prometido en ninguna parte de su Palabra que los cuervos nos traerán comida cada día, podemos usar nuestra fe ordinaria para confiar que Dios conoce nuestras necesidades, porque esta es una promesa (Mateo 6:25-34).
El hacer milagros era algo muy frecuente a través del ministerio de Moisés. Él operó con este don cuando dividió el mar rojo (ver Éxodo 14:13-31) y cuando vinieron varias plagas a Egipto.
Jesús utilizó el don de hacer milagros cuando alimentó a los 5,000 al multiplicar unos cuantos peces y unos cuantos panes (ver Mateo 14:15-21).
Cuando Pablo hizo que Elimas el mago quedara ciego por un periodo de tiempo debido a que este trataba de interferir con el ministerio de Pablo en la isla de Chipre, esto también se puede tomar como un ejemplo de milagros (Hechos 13:4-12).

Los Dones de Revelación

1). La palabra de conocimiento y la palabra de sabiduría: el don de la palabra de conocimiento se define con frecuencia como un regalo sobrenatural de información del presente o del pasado. Dios, que posee todo el conocimiento, según su voluntad a veces le dará una pequeña cantidad de este conocimiento a alguien, y tal vez por esto se le conoce como Palabra de conocimiento. Una palabra es tan sólo un fragmento de una oración, y una palabra de conocimiento debe ser tan sólo un fragmento del conocimiento de Dios.
La palabra de sabiduría es muy similar a la palabra de conocimiento, pero se conoce como la dádiva sobrenatural de conocimiento de eventos futuros. El concepto de sabiduría normalmente involucra algo con respecto al futuro. Pero de nuevo, estas definiciones son algo especulativo.
Veamos un ejemplo de palabra de sabiduría del Antiguo Testamento. Luego que Eliseo limpió a Naamán el sirio de su lepra, Naamán le ofreció a Eliseo una gran cantidad de dinero en gratitud por su sanidad. Eliseo se rehusó a aceptar el dinero, para que nadie pensara que Naamán no había sido sano por la gracia y el poder de Dios, sino que había comprado su sanidad. Sin embargo, el sirviente de Eliseo llamado Giezi, vio una oportunidad para hacerse de riquezas personales y secretamente recibió parte de lo que Naamán le iba a dar a Eliseo. Después de que Giezi había escondido sus riquezas inmerecidas, él aparece frente Eliseo. Al respecto leemos,
“Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes Giezi? Tu siervo no ha ido a ninguna parte, respondió él. Pero Eliseo insistió: Cuando aquel hombre descendió de su carro para recibirle, ¿no estaba también allí mi corazón?” (2 Reyes 5:25b- 26a).
Dios, que verdaderamente sabía todo lo que Giezi había hecho, lo reveló en una forma sobrenatural a Eliseo. Sin embargo, esta historia nos dejar ver que Eliseo no “poseía” el don de la palabra de conocimiento; por lo que él no sabía todas las cosas acerca de todas las personas todo el tiempo. Si este hubiera sido el caso, Giezi nunca se hubiera imaginado que hubiera podido llevar a cabo su pecado. Eliseo sólo sabía las cosas sobrenaturalmente cuando Dios ocasionalmente le revelaba a él estas cosas. El don operaba según la voluntad del Espíritu.
Jesús operó en la palabra de conocimiento cuando le dijo a la mujer del pozo de Samaria que ella había tenido cinco esposos (ver Juan 4:17-18).
Pedro también fue usado con este don cuando él sobrenaturalmente sabía que Ananías y Safira le estaban mintiendo a la iglesia acerca del precio total de todo lo que habían recibido por la tierra que habían vendido (ver Hechos 5:1-11).
Al hablar acerca del don de palabra de sabiduría, podemos ver frecuentes manifestaciones de este en el Antiguo Testamento y sus profetas. Cuando ellos predecían algún evento futuro, la palabra de sabiduría estaba operando. Jesús también fue usado con este don con mucha frecuencia. Él predijo la destrucción de Jerusalén, su propia crucifixión, y los eventos que pasarían en el mundo antes de su segunda venida (Ver Lucas 17:22-36, 21: 6:28).
El apóstol Juan fue usado con este don cuando los juicios del periodo de tribulación le fueron revelados. Estos lo podemos encontrar en el libro de Apocalipsis.
2.) El don de discernir espíritus: el don de discernir espíritus con frecuencia se define como la habilidad sobrenatural repentina de ver o discernir lo que está ocurriendo en el mundo espiritual.
Una visión a través de los ojos o de la mente de un creyente, se puede clasificar como el discernimiento de espíritus. Este don le puede permitir al creyente ver ángeles, demonios, o aún ver a Jesús mismo, como lo hizo Pablo en varias ocasiones (ver Hechos 18:9-10; 22:17-21; 23:11).
Cuando Eliseo y su sirviente estaban siendo perseguidos por el ejército de Siria, se encontraron atrapados en la ciudad de Dotán. En este momento, el siervo de Eliseo miró sobre las paredes de la ciudad y viendo la cantidad de soldados que venían, se preocupó:
“Eliseo respondió: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, diciendo: Te ruego Jehová que abras sus ojos para que vea. Jehová abrió entonces los ojos del Criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Reyes 6:16-17).
¿Sabías que los ángeles andan en caballos espirituales y en carros espirituales? Los verás algún día en el cielo, pero al criado de Eliseo le fue dada la habilidad de ver estos ángeles en la tierra.
A través de este don, un creyente puede discernir un espíritu maligno que oprime a alguien y tener la habilidad de identificar la clase de espíritu que es.
Este don también incluye no sólo ver las cosas del mundo espiritual sino cualquier otro tipo de discernimiento acerca del reino espiritual. Por ejemplo, este don puede implicar el escuchar algo del mundo espiritual, inclusive la misma voz de Dios.
Finalmente, este don no es, como muchos han dicho, “el don de discernimiento”. La gente que dice tener este don piensa a veces que puede discernir los motivos para actuar de otras personas, pero este don se debería describir más bien como “el don de criticar y de juzgar a los demás”. La verdad es que tú probablemente tenías este “don” antes de ser salvo, pero ahora que eres salvo, Dios te quiere liberar de la crítica permanentemente.

Los Dones de Expresión

1.) El don de profecía: el don de profecía es una habilidad sobrenatural repentina de hablar por inspiración divina en la propia lengua del que habla. La manifestación de este don puede comenzar con las palabras: “Así dice el Señor”.
Este don no se trata de predicar o enseñar. La predicación y enseñanza inspirada sí contiene elementos de la profecía porque ha sido ungida por el Espíritu Santo, pero no es profecía en su sentido más estricto. Muchas veces un predicador o un maestro ungido dirá cosas que de repente son inspiradas por el Espíritu y que él no tenía planeado decir, pero esto no quiere decir que sea realmente una profecía, aunque supongo que se puede considerar como profético.
El don de profecía en sí mismo, sirve para edificar, exhortar y consolar:
“pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Corintios 14:3).
Por esto el don de profecía, por sí mismo, no contiene revelación. Esto quiere decir que no revela nada acerca del pasado, del presente o del futuro, como sí lo hace la palabra de conocimiento y la palabra de sabiduría. Sin embargo, como lo dije previamente, los dones del espíritu pueden operar en conjunto, y así la palabra de sabiduría y la palabra de conocimiento pueden utilizarse en una profecía.
Cuando escuchamos a alguien que da una profecía que habla acerca de eventos futuros, realmente no sólo estamos escuchando una profecía; escuchamos una palabra de sabiduría a través de una profecía. El simple don de profecía es muy parecido a alguien que está leyendo las exhortaciones de la Biblia, como, “se fuerte en el Señor y en el poder de su fuerza” o “nunca te desampararé ni te abandonaré”.
Algunos están convencidos que las profecías del Nuevo Testamento no deberían contener nada “negativo”, de otra forma no encajarían en los parámetros de “edificación, exhortación y consolación”. Sin embargo, esto no es verdad. El limitar lo que Dios puede decir a su pueblo, permitiéndole únicamente decir lo que consideramos “positivo”, aunque sea necesaria una exhortación, es exaltarse a uno mismo por encima de Dios. El reprender puede estar definitivamente entre las categorías de edificación y exhortación. Yo he notado que los mensajes de Dios a las siete iglesias en Asia, que se encuentran en el libro de Apocalipsis escrito por Juan, ciertamente contienen elementos de exhortación y reprensión. ¿Deberíamos descartar estos mensajes? No lo creo.
2.) El don de diversos géneros de lenguas y de interpretación de lenguas: el don de diversos géneros de lenguas es la habilidad sobrenatural repentina de hablar en una lengua que no es conocida por el hablante. Este don normalmente irá acompañado del don de interpretación de lenguas, el cual es la habilidad sobrenatural repentina de interpretar lo que se dice en una lengua desconocida.
Este don se llama interpretación de lenguas y no traducción de lenguas. Así que no debemos esperar la traducción palabra por palabra del mensaje en lenguas. Por esta razón es posible que se tenga un pequeño “mensaje en lenguas” y una gran interpretación, y viceversa.
El don de interpretación en lenguas es muy similar a la profecía porque tampoco contiene ninguna revelación en sí mismo y normalmente es para edificación, exhortación y consolación. Podríamos casi decir que de acuerdo con 1 Corintios 14:5, las lenguas más la interpretación de lenguas es igual a una profecía:
“porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación”
Como lo dije anteriormente, no hay instrucción en la Biblia referente a cómo operar con los dones de poder, muy poca instrucción en cuanto a cómo operar con los dones de revelación, pero existe bastante instrucción de cómo utilizar los dones de expresión o de lenguas. Debido a que había alguna confusión en la iglesia de los corintios en relación al uso de los dones de expresión, Pablo dedicó casi todo el capítulo catorce de primera de Corintios a este tema.
El problema principal consistía en el uso apropiado de hablar en lenguas, porque, como ya leímos anteriormente en el capítulo del bautismo en el Espíritu Santo, cada creyente que ha sido bautizado en el Espíritu Santo tiene la habilidad de hablar en lenguas cada vez que lo desee. Los corintios hablaban bastante en lenguas durante sus cultos en las iglesias, pero, en gran parte, esta actividad no guardaba el orden deseado.

Los Usos Diferentes de Otras Lenguas

Es de gran importancia que nosotros entendamos la diferencia entre el uso público de hablar en lenguas y el uso privado. Aunque cada creyente que ha sido bautizado en el Espíritu Santo puede hablar en lenguas cuando así lo desee, esto no quiere decir que Dios le va a usar en el don público de diversos géneros de lenguas. El uso principal del hablar en lenguas es en la vida privada de oración de cada creyente. Sin embargo, los corintios se reunían y hablaban simultáneamente en lenguas sin una interpretación, y por supuesto, nadie estaba siendo edificado con esto (ver 1 Corintios 14:6-12, 16-19, 23, 26-28).
Una forma para diferenciar entre el uso público de lenguas y el uso privado de lenguas es clasificar el uso privado como el orar en lenguas y el uso público como el hablar en otras lenguas. Pablo menciona ambos usos en el capítulo catorce de su primera carta a los corintios. ¿Cuáles son las diferencias?
Cuando oramos en lenguas, nuestros espíritus le están orando a Dios (ver 1 Corintios 14:2,14). Ahora, cuando alguien es repentinamente ungido con el don de diversos géneros de lenguas, éste es un mensaje de Dios para la congregación (ver 1 Corintios 14:5) y se entiende cuando se da la interpretación.
De acuerdo con la Escritura, podemos orar en lenguas cuando queramos (ver 1 Corintios 14:15), pero el don de hablar en diversos géneros de lenguas sólo funciona cuando el Espíritu Santo lo desea (ver 1 Corintios 12:11).
El don de diversos géneros de lenguas normalmente va acompañado por el don de interpretación de lenguas. Sin embargo, el uso privado de orar en lenguas normalmente no será interpretado. Pablo dijo que cuando él oraba en lenguas su entendimiento quedaba sin fruto (ver 1 Corintios 14:14).
Cuando un individuo ora en lenguas sólo él es edificado (ver 1 Corintios 14:4), pero la congregación entera es edificada cuando el don de diversos géneros de lenguas se manifiesta acompañado del don de interpretación de lenguas (ver 1 Corintios 14:4b-5).
Todo creyente debería orar en lenguas cada día como parte de su diaria comunión con Dios. Una de las cosas maravillosas de orar en lenguas es que no requiere el uso de nuestra mente. Esto quiere decir que usted puede orar en lenguas aún cuando su mente pueda estar ocupada en otras cosas o en su trabajo. Pablo le dijo a los corintios, “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros” (1 Corintios 14: 18, énfasis agregado). ¡Él debía de pasar mucho tiempo orando en lenguas para sobrepasar a toda la congregación de los corintios!
Pablo también escribió que cuando oramos en lenguas algunas veces también, “bendecimos al Señor” (ver 1 Corintios 14:16-17). En tres ocasiones en que he estado orando en lenguas he tenido a alguien cerca que ha entendido lo que estaba hablando. Las tres veces estaba hablando en japonés. Una vez le dije al Señor en japonés, “Tú eres bueno”. Otra vez dije, “muchas gracias”. Y en otra ocasión dije, “ven rápido, ven rápido, estoy esperando”. ¿No es esto sorprendente? Nunca he aprendido ni una palabra en japonés, ¡pero por lo menos en tres ocasiones “he bendecido a Dios” en el idioma japonés!

Las Instrucciones de Pablo para Hablar en Lenguas

Las instrucciones de Pablo a los corintios eran muy específicas. En cualquier reunión dada, el número de personas a las que se les permitía hablar públicamente en lenguas estaba limitado a dos o tres. No deberían hablar al mismo tiempo, sino que deberían esperar su turno (ver 1 Corintios 14:27).
Pablo no necesariamente quería decir que sólo tres “mensajes en lenguas” eran permitidos, sino que no más de tres personas deberían hablar en lenguas durante el servicio. Algunos piensan que si hubiera más de tres personas usadas frecuentemente con el don de hablar en lenguas, cualquiera de ellas podría rendirse al Espíritu y dar un “mensaje en lenguas” el cual el Espíritu deseaba manifestar a la iglesia. Si esto no fuera así, la instrucción de Pablo restringiría al Espíritu Santo al limitar el número de los mensajes en lenguas que se podían manifestar en una reunión. Si el Espíritu Santo no diera más de tres dones de diversos géneros de lenguas en una reunión, no habría habido necesidad de que Pablo diera esta instrucción.
Esto mismo podría ser verdad con la interpretación de lenguas. Se han enseñado que quizás más de una persona en la asamblea podría rendirse al Espíritu y dar la interpretación del “mensaje en lenguas”. Estas personas se considerarían “intérpretes” (ver 1 Corintios 14:28), pues ellos serían usados con frecuencia con el don de interpretación de lenguas. Si esto es verdad, quizás esto es a lo que Pablo se estaba refiriendo cuando él instruyó, “que uno interprete” (1 Corintios 14:27). Tal vez él no estaba diciendo que sólo una persona debería interpretar todos los mensajes en lenguas; al contrario él estaba advirtiendo en contra de “interpretaciones competitivas” del mismo mensaje. Si un intérprete interpretaba un mensaje en lenguas, entonces a otro intérprete no se le permitía interpretar el mismo mensaje, aun si él pensaba que podía dar una mejor interpretación.
En general, todo debe hacerse “apropiadamente y de una forma ordenada” en las reuniones de la iglesia, estos dones no pueden existir en forma simultánea, confusa y aún competitiva. Adicionalmente, los creyentes deberían ser sensibles a los no creyentes que puedan estar presentes en sus reuniones, cómo Pablo lo Escribió:
“Si, pues, toda la iglesia se reúne en un lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Corintios 14:23).
Este era precisamente el problema de los corintios. Todos estaban hablando en lenguas simultáneamente, y con frecuencia no había interpretación.

Algunas Instrucciones Concernientes a los Dones de Revelación

Pablo ofreció algunas instrucciones acerca de los “dones de revelación” en relación con su manifestación a través de los profetas:
“Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen lo que ellos dicen. Y si algo le es revelado a otro que está sentado, calle el primero. Podéis profetizar todos, uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas, pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos” (1 Corintios 14:29-33).
Al igual que había miembros del cuerpo en Corinto que aparentemente eran usados con frecuencia con el don de interpretación de lenguas y se les conocía como “intérpretes”, así también había unos que con frecuencia eran usados en el don de profecía y revelación que eran considerados “profetas”. Estos no serían profetas de la misma clase de los profetas del Antiguo Testamento o aun como Agabo en el Nuevo Testamento (ver Hechos 11:28; 21:10). Más bien, estos ministros habrían estado limitados al cuerpo de su propia iglesia local.
Aunque podía haber más de tres profetas presentes en la reunión de la iglesia, de nuevo Pablo pone condiciones, específicamente limitando el ministerio profético a “dos o tres profetas”. De nuevo, esto sugiere que cuando el Espíritu daba un don espiritual en una de esas reuniones, más de una persona podía recibir dichos dones. Si esto no hubiera sido así, la instrucción de Pablo impediría que la congregación disfrutara de algunos dones espirituales, ya que él limitaba el número de profetas que podían hablar.
Si había más de tres profetas presentes, los otros, aunque se abstenían de hablar, podían ayudar a juzgar lo que se decía. Esto también podría indicar su habilidad para discernir lo que el Espíritu estaba diciendo y posiblemente que ellos mismos podrían haberse rendido al Espíritu para ser usados con los dones manifestados a través de los otros profetas. De otro modo, sólo hubieran podido juzgar profecías y revelaciones en una forma general, asegurando que estaban de acuerdo con la revelación que Dios ya les había dado (encontrada en la Escritura), algo que cualquier creyente maduro podía hacer.
Pablo dijo que estos profetas podían hablar en orden (ver 1 Corintios 14:31) y que “el espíritu de los profetas estaba sujeto a los profetas” (1 Corintios 14:32), indicando que cualquier profeta podía abstenerse de interrumpir al otro, aun cuando se le había dado una profecía o una revelación para compartir con la iglesia. Esto muestra que el Espíritu puede dar dones al mismo tiempo a varios profetas presentes en una reunión, pero cada profeta debía controlar cuándo compartir sus profecías y revelaciones con el cuerpo.
Esto también es verdad concerniente a cualquier don de lengua o expresión que se pueda manifestar a través de cualquier creyente. Si una persona recibe un mensaje en lenguas o una profecía del Señor, puede esperar el momento adecuado en la reunión para comunicarlo. Sería erróneo que interrumpieras a otro que esté profetizando o enseñando con el fin de dar tu profecía.
Cuando Pablo dijo, “podéis profetizar todos, uno por uno” (1 Corintios 14:31), recuerda que él estaba hablando en el contexto de profetas que habían recibido profecías. Desafortunadamente, algunos han tomado las palabras de Pablo fuera de contexto, diciendo que todo creyente puede profetizar en toda reunión de la iglesia. El don de profecía es dado según la voluntad del Espíritu.
Hoy en día, como siempre, la iglesia necesita la ayuda, el poder, la presencia y los dones del Espíritu Santo. Pablo instruyó a los corintios diciendo, “procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1). Esto indica que nuestro grado de deseo guarda alguna relación con la manifestación de los dones del Espíritu, de otra forma, Pablo no hubiera dado esta instrucción. El ministro formador de discípulos, que desea ser usado por Dios para su Gloria, verdaderamente anhelará los dones espirituales y enseñará a sus discípulos a hacer lo mismo.

Que piensas! Juicio moral sobre el terrorismo


Juicio moral sobre el terrorismo
El terrorismo es un rostro cruel de la “cultura de la muerte” que desprecia la vida humana por pretender el poder “a cualquier precio”


Juicio moral sobre el terrorismo
Juicio moral sobre el terrorismo

¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano? (Gn 4, 9)
Con esta frase Caín se niega a aceptar la responsabilidad de la suerte de Abel y esconde la tragedia de un asesinato que quiere ocultar. Si Adán buscó esconderse de Dios después de haber pecado, Caín busca escapar de la responsabilidad ante su crimen. Un elemento fundamental de la actividad terrorista es tratar de eludir el juicio moral de sus acciones justificándolas ideológicamente. Esto se hace, en particular, mediante el método que se denomina de la transferencia de la culpa, que consiste en culpabilizar a quienes se oponen al terrorismo de ser los causantes de la violencia que los terroristas mismos ejercen.
La Doctrina de la Iglesia nos da luz en este punto y nos permite calificar netamente al terrorismo como una realidad perversa en sí misma, que no admite justificación alguna apelando a otros males sociales, reales o supuestos. Es más, hace posible que apreciemos hasta qué punto el terrorismo es una estructura de pecado generadora ella misma de nuevos y graves males.
a) El terrorismo es intrínsecamente perverso, nunca justificable
12. El Magisterio de la Iglesia es unánime al declarar que el terrorismo, tal como lo hemos definido anteriormente, es intrínsecamente malo, y que, por tanto, no puede ser nunca justificado por ninguna circunstancia ni por ningún resultado [1]. En este sentido, volvemos a repetir la condena que hicimos en 1986, en la Instrucción Pastoral Constructores de la paz:
“El terrorismo es intrínsecamente perverso, porque dispone arbitrariamente de la vida de las personas, atropella los derechos de la población y tiende a imponer violentamente el amedrentamiento, el sometimiento del adversario y, en definitiva, la privación de la libertad social”[2]
El terrorismo merece la misma calificación moral absolutamente negativa que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente, prohibida por la ley natural y por el quinto mandamiento del Decálogo: no matarás (Ex 20, 13). Los cristianos saben que no pueden negar, o pasar por alto, este juicio sin contradecir su conciencia cristiana y, en consecuencia, sin ir contra la lógica de la comunión de la Iglesia [3].
Denunciar la inmoralidad del terrorismo forma parte de la misión de la Iglesia como un modo de defender la dignidad de la persona en un asunto de la máxima repercusión social. No se puede aceptar en el caso del terrorismo la posibilidad reconocida por la Doctrina social de la Iglesia de la legitimidad de una revolución violenta cuando se la considera el único medio de defensa ante una injusta opresión sistemática y prolongada [4].
La calificación moral del terrorismo, absolutamente negativa, se extiende, en la debida proporción, a las acciones u omisiones de todos aquellos que, sin intervenir directamente en la comisión de atentados, los hacen posibles, como a quienes forman parte de los comandos informativos o de su organización, encubren a los terroristas o colaboran con ellos; a quienes justifican teóricamente sus acciones o verbalmente las aprueban. Debe quedar muy claro que todas estas acciones son objetivamente un pecado gravísimo que clama al cielo (Gn 4, 10)[5]. 
El llamado “terrorismo de baja intensidad” o “kale borroka” merece igualmente este juicio moral negativo. En primer lugar, porque sus agentes actúan movidos por las mismas intenciones totalitarias del terrorismo propiamente dicho. En segundo lugar, porque las actuaciones de este terrorismo de baja intensidad están frecuentemente coordinadas con las del terrorismo de ETA, ya que en la lucha callejera se preparan sus futuros agentes, como demuestra la experiencia, y con ella se destruye abusivamente el patrimonio común, se perturba la paz de los ciudadanos y se amenaza su seguridad y libertad. Ninguna consideración puede justificar esta forma de violencia, mantenida artificialmente, con el fin de sostener la influencia del terrorismo y extender socialmente sus ideas.
La presencia de razones políticas en las raíces y en la argumentación del terrorismo no puede hacer olvidar a nadie la dimensión moral del problema. Es ésta la que debe guiar e iluminar a la razón política al afrontar el problema del terrorismo. El olvido de la dimensión moral es causa de un grave desorden que tiene consecuencias devastadoras para la vida social. Siempre existirán pretendidas o reales razones políticas que resulten capaces de seducir el juicio de algunos presentando como comprensible e incluso plausible el recurso al terrorismo. Pero lo que es necesario aclarar es que nunca puede existir razón moral alguna para el terrorismo. Quien, rechazando la actuación terrorista, quisiera servirse del fenómeno del terrorismo para sus intereses políticos cometería una gravísima inmoralidad. Esto supondría aceptar una vez más el principio inmoral: “El fin justifica cualquier medio” (cf. Rm 3, 8) [6].
Tampoco es admisible el silencio sistemático ante el terrorismo. Esto obliga a todos a expresar responsablemente el rechazo y la condena del terrorismo y de cualquier forma de colaboración con quienes lo ejercitan o lo justifican, particularmente a quienes tienen alguna representación pública o ejercen alguna responsabilidad en la sociedad. No se puede ser “neutral” ante el terrorismo. Querer serlo resulta un modo de aceptación del mismo y un escándalo público. La necesidad moral de las condenas no se mide por su efectividad a corto ni largo plazo, sino por la obligación moral de conservar la propia dignidad personal y la de una sociedad agredida y humillada.
b) El terrorismo es una ”estructura de pecado”
Al emitir el juicio de moralidad sobre el terrorismo, es necesario precisar – como hemos hecho - que se trata de un acto intrínsecamente perverso. Pero con esta afirmación no está aún suficientemente explicitada la maldad moral del terrorismo.
La multiplicación y continuidad de acciones criminales, el intento de justificarlas mediante la propaganda política y la transferencia de la culpa, que pretende presentar tales acciones como respuesta a una violencia originaria, dan lugar a una estructura de violencia moralmente perversa. Esta conjunción entre el terror y la ideología va más allá de las acciones criminales concretas que los terroristas perpetran. Además, persigue y, desgraciadamente, consigue con frecuencia, una perversión sistemática de las conciencias. Por tanto, al hablar del terrorismo debemos entenderlo como una estructura de pecado. “Las “estructuras de pecado” son expresión y efecto de los pecados personales. Inducen a sus víctimas a cometer a su vez el mal. En un sentido analógico constituyen un pecado social” [7]. Siguiendo la doctrina de Juan Pablo II, una estructura de pecado es el resultado de una efectiva intención de alcance social que se dirige no sólo a la comisión de actos intrínsecamente malos, sino que busca la deformación generalizada de las conciencias para la extensión de su maldad de modo estable. O, en palabras del propio Papa, estructura de pecado es:
“la suma de factores negativos, que actúan contrariamente a una verdadera conciencia del bien común universal y de la exigencia de favorecerlo, y parece crear, en las personas e instituciones, un obstáculo difícil de superar” [8].
Más en concreto, se pueden aplicar al terrorismo las siguientes afirmaciones de Juan Pablo II, referidas a la “cultura de la muerte”, reiteradamente denunciada por él. La maldad del terrorismo no se circunscribe sólo a los actos que realiza,
“también se cuestiona, en cierto sentido, la ′conciencia moral′ de la sociedad. Ésta es de algún modo responsable, no sólo porque tolera o favorece comportamientos contrarios a la vida, sino también porque alimenta la “cultura de la muerte”, llegando a crear y consolidar verdaderas y auténticas “estructuras de pecado” contra la vida. La conciencia moral, tanto individual como social, está hoy sometida, a causa también del fuerte influjo de muchos medios de comunicación social, a un peligro gravísimo y mortal, el de la confusión entre el bien y el mal en relación con el mismo derecho fundamental a la vida” [9].
La presencia del terrorismo difunde en su entorno una verdadera “cultura de la muerte” en la medida en que desprecia la vida humana, rompe el respeto sagrado a la vida de las personas, cuenta con la muerte injusta y violenta de personas inocentes como un medio provechoso para conseguir unos fines determinados e impulsar de este modo un falso desarrollo de la sociedad. La vida humana queda así degradada a un mero objeto, cuyo valor se calcula en relación con otros bienes supuestamente superiores [10].
En definitiva, el terrorismo es un rostro cruel de la “cultura de la muerte” que desprecia la vida humana por pretender el poder “a cualquier precio” [11], y que coloniza las conciencias instalándose en ellas como si se tratara de un modo normal y humano de ver las cosas.
c) La extensión del mal: odio y miedo sistemáticos


El terrorismo busca dos efectos directos y negativos en la sociedad: el miedo y el odio. El miedo debilita a las personas. Obliga a muchos a abdicar de sus responsabilidades, al convertirse en objeto de posibles acciones violentas. No nos referimos sólo a los asesinatos, sino también a las amenazas, insultos y actos violentos que hacen imposible en la vida cotidiana la convivencia en paz y libertad, hasta el extremo de comprometer la propia legitimidad de los procedimientos democráticos. No pocos son víctimas de una espiral de terror o de extorsión económica, soportadas dolorosamente. Ceder al chantaje de la violencia, por temor, lleva a la sociedad (individuos, grupos, instituciones, partidos políticos) a no enfrentarse con suficiente claridad al terrorismo y a su entorno, de forma que los terroristas monopolizan, con frecuencia, el dinamismo de la vida social y el significado político de algunos acontecimientos. Además, se llega a aceptar como inevitables violencias menores que extienden el clima de crispación y confrontación.
El miedo favorece el silencio. En una sociedad en la que la violencia y su presencia cercana acumulan la tensión, determinados asuntos no pueden abordarse en público por miedo a graves consecuencias. Esto se nota sobre todo en el uso tergiversado del lenguaje. El peor de los silencios es el que se guarda ante la mentira [12], pues tiene un enorme poder de disolver la estructura social. Un cristiano no puede callar ante manipulaciones manifiestas. La cesión permanente ante la mentira comporta la deformación progresiva de las conciencias.
Junto con el miedo, el terrorismo busca intencionadamente provocar y hacer crecer el odio para alimentar una espiral de violencia que facilite sus propósitos [13]. En primer lugar, atiza el odio en su propio entorno, presentando a los oponentes como enemigos peligrosos. Fomenta con insistencia el recuerdo de los agravios sufridos y exagera las posibles injusticias padecidas. Ya se sabe que presentar un enemigo a quien odiar es un medio eficaz para unir fuerzas, por un sentido grupal de defensa en común.
En este contexto, la legítima represión de los actos de terrorismo por parte del Estado es interpretada como una opresión insufrible de un poder violento o de una potencia extranjera. Por el contrario, la verdad que debemos recordar es que la autoridad legítima debe emplear todos los medios justos y adecuados para la defensa de la convivencia pacífica frente al terrorismo.
Más allá de su propio entorno, los terroristas tratan también de provocar el odio de quienes consideran sus enemigos, con el fin de desencadenar en ellos una reacción inmoderada que les sirva de autojustificación y les permita continuar con su estrategia de extensión del terror y de transferencia de la culpa.
La espiral del odio y del terror se manifiesta, en particular, en sensibilidades exacerbadas a las que les es difícil hacer un análisis de la realidad. Genera así un clima de crispación en el que cualquier detalle hace surgir una respuesta violenta, también la violencia verbal. La implantación del odio y de la tensión en la vida social es, evidentemente, un triunfo notable del terrorismo. Reaccionar con odio indiscriminado frente a los crímenes de ETA, en la medida en que divide a la sociedad en bandos enfrentados e irreconciliables, es favorecer los fines de los terroristas, aceptar sus tesis del conflicto irremediable, preparar y facilitar la aceptación y el reconocimiento de las pretensiones rupturistas.
Otra consecuencia perniciosa de la espiral del odio y del miedo que el terrorismo genera es la “politización” perversa de la vida social, es decir, la consideración de la vida social únicamente en función de intereses de poder. De este modo la tensión se extiende a los hechos más nimios de la vida cotidiana: todo resulta relevante para la descalificación de aquellos cuya opción política no coincida con los planteamientos auspiciados por los terroristas. Esta presión del día a día juega un papel decisivo en la deformación de las conciencias que conduce a relativizar el juicio moral que el terrorismo merece.
Un aspecto especialmente importante en el que se evidencia esta perversa “politización” es el olvido que, con frecuencia, sufren las víctimas del terrorismo y su drama humano. Atender a las personas golpeadas por la violencia es un ejercicio de justicia y caridad social y un camino necesario para la paz. Tampoco los presos por terrorismo dejan de ser objeto de una “politización” ideológica que oscurece su problema humano. La Iglesia reconoce sin ambages la legitimidad de las penas justas que se les imponen por sus crímenes, a la vez que defiende, con no menos fuerza, el respeto debido a su dignidad personal inamisible.
El terrorismo se muestra como una “estructura de pecado”, y es una cultura, un modo de pensar, de sentir y de actuar, aun en los aspectos más corrientes del vivir diario, incapaz de valorar al hombre como imagen de Dios (cf. Gn 1, 27; 2, 7). Y cuando esa cultura arraiga en un pueblo, todo parece posible, aun lo más abyecto, porque nada será sagrado para la conciencia.
Al pronunciar nuestro juicio moral queremos mostrar que es posible una valoración neta y definitiva del terrorismo, por encima de las circunstancias coyunturales de un momento histórico.

Reflexiona *¿Pensó Usted en Dar Gracias a Dios?

 ******* Dios no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos.Hechos 14:17.
Sed agradecidos. Colosenses 3:15.
Dad gracias en todo.1 Tesalonicenses 5:18.
Nuestro vecino era honesto y trabajador. Había tenido éxito en su profesión y mostrado mucha abnegación por su mujer, quien había quedado ciega al principio de su matrimonio. Ahora él tenía cerca de ochenta años. Su aspecto era digno, agradable, pero… más bien satisfecho consigo mismo.
Durante una visita en año nuevo, mientras evocaba el pasado, mi padre le preguntó: –¿Pensó usted en darle gracias a Dios por todo lo que él le ha dado? El anciano levantó la cabeza sorprendido, luego bajó la mirada y no contestó. La pregunta fue como una flecha para su conciencia. Más tarde mostró un real interés por la fe.
El hecho de vivir ya es un privilegio por el cual debemos dar gracias a Dios. Nuestra vida puede ser corta o estar llena de sufrimientos, sin embargo, es un don del Creador. Nada tiene precio sin la vida. Un maravilloso paisaje sólo tiene valor porque hay hombres que lo pueden apreciar. La vida del ser humano es extremadamente preciosa y debe ser vivida con agradecimiento.
Quizá el lector piensa que su vida está arruinada y perdida; pero Dios lo invita a tener una nueva vida, a tener una nueva relación con Dios, quien quiere comunicarnos su propia naturaleza y dar un sentido a nuestra existencia. ¡Cuán hermosa es una vida que se desarrolla en armonía con Dios mismo por medio de Jesucristo!

Atiende * ¿Qué Conocimiento?

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. 1 Timoteo 1:15.
¿Qué Conocimiento?
«Es tan peligroso para un hombre conocer a Dios sin conocer su miseria, como conocer su miseria sin conocer al Redentor, quien puede curarlo de ella», escribió Blas Pascal.
Estamos de acuerdo con la afirmación de este gran sabio. En efecto, alguien que tenga cierto conocimiento de Dios pero que no considere su condición de pecador ante él, sólo poseería un conocimiento intelectual que no le serviría de nada. Peor aún, con este pretendido conocimiento corre el riesgo de permanecer en una ilusión religiosa si se imagina que lo que sabe hace que Dios le sea favorable. Este conocimiento endurece el corazón y esto es realmente peligroso porque compromete su porvenir eterno.
En cambio, conocer sólo su miseria, es decir, su condición de pecador y de alejamiento de Dios, puede conducir al desaliento e incluso a la desesperación. Tal conocimiento expone la mente a estar ocupada nada más que de sí misma, y esta autocrítica forzosamente será estéril y desmoralizante.
El único conocimiento útil es el que contiene la siguiente oración que habría expresado otro sabio, Newton, al final de su vida: «Dios me conceda saber siempre que yo soy un muy gran pecador y que Jesucristo es un muy gran Salvador».
Si comprendo mi estado de perdición, y si esto me lleva a poner mi confianza en Jesucristo, quien murió en la cruz para borrar mis pecados, entonces puedo estar perfectamente en paz en cuanto a mi salvación eterna.

Aprende *La liberación de demonios

La liberación de demonios
Quisiera empezar añadiendo a esta enseñanza que: la liberación de demonios es una señal que debe acompañar a los que han creído en el nombre de Señor y por medio de esta señal tan importante muchos personas son beneficiadas siendo libres de cualquier atadura pero debe de quedar claro que esto no le asegura a ningún ministro de liberación el tener reservado el vuelo a la tierra nueva con Dios eso nos enseña el verso anterior esto es una señal no una garantía. Y también no esta demás agregar que no es para los cristianos que tienen este ministerio sino es un mandato dado por el Señor que todos tenemos la responsabilidad de cumplirlo, como prueba de esto leamos estos versos.
I. DEBEMOS DE TOMAR MUY EN CUENTA QUE SE ESTA PELEANDO CONTRA UN REINO BIEN ORGANIZADO
Lucas 11:18 - Y si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Pues decís que por Beelzebul yo echo fuera los demonios.
Este verso nos deja algunas cosas bien en claro:
A. es que el reino de Satanás esta de pie.
Esto es para todos aquellos que no creen en la existencia de las obras de las tinieblas que sepan que el reino de las tinieblas esta de pie y un reino que esta de pie quiere decir que esta activo y trabajando para lograr sus viles propósitos en la creación de Dios. Es importante que notemos que este vil reino esta de pie para pelear contra el pueblo de Dios pero muchos miembros del pueblo de Dios no están de pie para pelear contra Satanás para el es mejor que nosotros no estemos de pie porque así de esta manera le es mas fácil a el lograr sus propósitos.
B. el reino de Satanás no esta dividido.
Esto en muy interesante porque esto nos da la impresión que la unión de este reino es la que lo ase mantenerse de pie. Por esta razón es que los que hacen una libración en pareja o en grupo es necesario que entre ellos no halla ningún tipo de división porque esto le da derecho a un demonio para no irse del cuerpo que ha tomado, porque si ellos son organizados no querrán recibir ordenes de ningún grupo o pareja de desorganizados o desunidos. Quisiera exponer el verso anterior de una manera más literal.
17 Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «Si los habitantes de un país se pelean entre ellos, el país se destruirá. Si los miembros de una familia se pelean entre sí, la familia también se destruirá. Donde no hay unión no se podrá llevar acabo una liberación pero si se corre el riesgo que valla a ver destrucción.
II. ¿QUÉ TANTO NOS PODRÍA AFECTAR LA UNIÓN DEL REINO DE SATANÁS PARA UNA LIBERACIÓN?
Lucas 8:30 - Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en el.
Una legión esta comprendida entre 4,000 o 6,000.formémonos una idea que una sola persona se enfrente a un ejército bien unido de 4,000 a 6,000 soldados que garantía cree usted que llevara de ganar la batalla. Dentro de este hombre habían de 4,000 a 6,000 demonios bien ordenados dentro de el pero en vez de ordenarse para la batalla se ordenaron para huir a una manada de cerdos a la cual se introdujeron no sin antes pedir permiso con ruegos a Jesús. Pero recordemos que el mismo dijo en una ocasión yo y mi padre uno solo somos cuando el pueblo de Dios aprenda a decir esto de sus hermanos entonces no habrá legión que sea capas de derrotarlo sino al contrario le rogaran que los saquen del lugar de donde moran para alejarse de la presencia de nosotros.
Así como ellos son de ordenados y unidos también nosotros debemos tomar en cuenta esto a la hora de echarlos de la casa que han tomado posesión dentro de los demonios que puede llegar a tener una persona lógicamente que como están organizados siempre habrá uno que sea el gobernante de todos los demás que moran dentro la persona que este poseída, y este es el hombre fuerte del que se refiere Jesús en el verso que leeremos a continuación.
Mateo 12:29 - Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
Jesús se refería a que si el hombre fuerte es decir el gobernante no se ata no se podrán sacar a los demás. En todas las casas nos encontraremos con un hombre fuerte cuando ya hay mas de un demonio habitando aunque así hubiesen únicamente dos uno de ellos será el gobernante o el hombre fuerte, tal es el caso de María Magdalena a la que Jesús se le apareció por primera vez ya resucitado ella había tenido antes siete demonios pero Jesús se los había expulsado dentro de estos siete sin lugar a dudas había uno que era el hombre fuerte y si no se ataba no si podía sacar los otros seis.
Marcos 16:9 - Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.
Ejemplos de grupos de demonios:
Mentira adulterio seducción
Murmuración infidelidad deshonestidad
Chismes homicidio lujuria
Pleitos alcoholismo provocación sexual
Envidias hechizos deseos ilícitos
Contiendas divisiones
En estos tres grupos hay uno que es el que gobierna la mentira el adulterio y seducción. Tomemos como muestra el grupo de la mentira que seria en este caso el hombre fuerte al atar a la mentira (hombre fuerte) este ya atado no puede prestar sus servicio a ninguno de los otros cinco aunque así estén los demás en apuros pero atado no puede ayudar a nadie pero sino lo atamos se puede llegar a asociar con la murmuración con el chisme o con el pleito o la envidia o la contienda y te puede llegar a crear problemas para poder echarlo. Algunos ministros han experimentado echar primero al hombre fuerte y después a los demás demonios pero esto no es muy aconsejable hacerlo.
Debemos de ser muy cuidadosos cuando la liberación se lleva a cabo en grupo de hermanos porque en ocasiones todos echan unos al hombre fuerte otros a chisme otros a la murmuración y así sucesivamente esto lo que puede llegar a causar es que los demonios inquieten a la persona que los posee y esto haga la liberación sumamente delicada. Cuando es en grupo uno nada mas debe de darle la orden a los demonios o atar al hombre fuerte y los demás deben de estar intercediendo por el que esta dando la orden a los demonios o bien cantando cantos como la sangre de Cristo tiene poder si el que da la orden se llegara a fatigar en caso de liberaciones muy agotadoras otro hermano lo podrá relevar y el pasara a interceder con el resto de los hermanos.
III. LOS ESPÍRITUS INMUNDOS
Lucas 11:24-26 - Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y al no hallarlo, dice: "Volveré a mi casa de donde salí." 25 Y cuando regresa, la halla barrida y adornada. 26 Entonces va y trae otros siete espíritus peores que él. Y después de entrar, habitan allí; y el estado final de aquel hombre llega a ser peor que el primero.
Los espíritus inmundos en la palabra de Dios como se mostraran bastante actividad para destruir a las personas quisiera mostrar algunos espíritus que quizás no los leamos en la Biblia pero en la actualidad ministros de libración los han descubierto causando mucho daño a la humanidad.
A. Espíritus inmundos:
Son los que tienen como propósito volver inunda a la nueva creación de Dios.
B. Espíritus meta-físicos:
Son los que se caracterizan por causar ruidos a través de golpes mover cosas en algunos casos se han materializado a tal extremo que algunas personas los han podido ver.
C. espíritus vectores:
Estos los que después de ser expulsados de una persona se pegan en la ropa de otra persona y usan como trasporte para lograr trasladarse a otro cuerpo que tenga la misma área de pecado de donde fue expulsado.
D. espíritus naguales:
Son los que morar en algunos animales y se trasladan a una persona y la hacen actuar como tal.
E. espíritus humanos:
Se cree que son los que se niegan después de muertos a salir de la atmósfera quizás por alguna clase de pacto que hallan hecho con algún pariente y el muerto.
F. espíritus incubos y socubos:
Estos espíritus son los que llegan a tener relaciones sexuales tanto en hombres como mujeres, los incubos son los de forma masculina que tienen relaciones con las mujer mientras duermen esto inicia en una mujer teniendo sueños exóticos.
Y sucubos son los que toman forma de una mujer hermosa para tener relaciones con un hombre este acto también ocurre mientras duermen.
G. espíritus emisores:
Son los que trabajan emitiendo señales de tentación pasiones etc.
H. espíritus receptores:
Son como pistas de aterrizaje para que venga un emisor de tentación media ves se abre una puerta ya se preparo el área para que aterrice un emisor.
IV. LAS HERRAMIENTAS PARA UNA LIBERACIÓN EFICAZ Y SANA.
Al igual que para hacer de todo tipo de trabajo se necesita de una herramienta adecuada y de esta depende de que el trabajo se mas eficaz también en el ministerio de la liberación se necesita contar con algunas cosas básicas para efectuarla.
A. el dedo de Dios. (Autoridad) sangre de Cristo y el poder de la palabra
Lucas 11:20 - Pero si por el dedo de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
B. la ministración (limpieza del que hace la liberación)
1 Timoteo 4:16 - Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
Cuando el apóstol Pablo le dice a Timoteo que se cuide de si mismo se refiere a que se interese por mantenerse saludable para Dios. Esto implica la ministración por medio e esta perdonamos a los que nos ofenden y nuestro corazón sana de cualquiera herida que podamos tener, un ejemplo es el de Lázaro que fue desatado por ministros delegados por Dios cuan salio resucitado de la tumba Juan 11:44 para participar de una liberación debemos de tomar en cuenta que los demonios podrían sacar provecho de que no hallas perdonado alguien como algún familiar quizás tus padres hermanos y también se podría tratar de algún amigo o porque un hermano en Cristo aun asta podría tratarse de tus coberturas pastores lideres etc. Y este ultimo es bastante provechoso para los demonios ya que cuando ellos se dan cuenta que la liberación que tu tienes diferencias con tus coberturas ministeriales se podrían aprovechar diciéndonos si ustedes mismos no se sujetan como quieren que nos sujetemos nosotros a ustedes a Jesús conozco y se quien es Pablo pero ustedes quienes son.
Tomemos en cuenta que los demonios nos conocen quienes somos.
Hechos16:16-18 - Aconteció que, mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual producía gran ganancia a sus amos, adivinando. 17 Ésta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: --¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación! 18 Hacía esto por muchos días. Y Pablo, ya fastidiado, se dio vuelta y dijo al espíritu: --¡Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella! Y salió en el mismo momento.
V. LOS ENEMIGOS DE LA MINISTRACIÓN
A. ALTIVEZ:
Proverbios 16:18 - Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.
B. INCREDULIDAD:
Hebreos 3:12 - Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo.
C. FALSOS CONCEPTOS:
Hebreos 12:2 - puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe; quien por el gozo que tenía por delante sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
D. DEMASIADO MÍSTICO O MUY PRÁCTICO.
Eclesiastés 7:16 - No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?
E. FALTA DE PERDÓN:
Mateo 6:12 "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
F. HUMANISMO:
2 Corintios 1:12 - Porque nuestra gloria es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros.
G. AUTOJUSTIFICACIÓN:
Lucas 18:9 - Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola
1 Juan 1:10 - Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotros.
H. LEGALISMOS:
Colosenses 2:16 - Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados.
I. TEMOR:
Juan 7:13 - Sin embargo, ninguno hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos.
Autor: Eddy Trujillo
Ministerio: La Cosecha

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Reflexión:
Parte de vivir y de crecer en la vida, es precisamente en ocasiones "caer" o "errar".
Lo importante no es caer, o cuantas veces caes, lo importante es que te LEVANTES.
En su Palabra DIOS nos dice que ÉL nos sostiene y levanta al caído. Las circunstancias adversas no pueden destruir nuestro camino, ni detenernos y hacer el esfuerzo de subir de nuevo al cielo.
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La esperanza es un don de Dios que él en su gracia pone en nosotros desde que creímos. Es el resultado de ejercitar la fe en el cumplimiento de las promesas del Señor.
La Biblia es el libro de la esperanza, el mensaje del evangelio es un mensaje de esperanza, siendo el Señor Jesús resucitado la personificación de nuestra esperanza.
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Sobre mi Ligia Margarita González de Hernandez

Sobre mí:Soy una persona SENSIBLE, quiero AMAR... y el deseo de mi corazón es llevarle consuelo, a las personas, [que VALORO muchísimo.

"Jesús"
El nos amó, nos ama y nos amará. Gracias a Él es que podemos llamarnos hijos de Dios, Dios eligiéndolos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, {EF 1,5;} Jesús se ofreció como sacrificio eterno al padre, y ofreció su sangre por nuestros pecados; ya el enemigo ¡no nos puede atar! ¡Somos libre! por la sangre, del cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. !El mundo no te puede atar¡ Sólo tú te puedes atar (limitar). En Él nombre de Jesús te invito a que entregues tu vida a Jesús, para que el Espíritu Santo te toque y te envuelva en el amor del Padre. No digas; nadie me ama o que solo me siento y mucho menos digas; yo no valgo nada. Hermano mío, tú vales la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, tú vales la sangre de Cristo. Por lo tanto tú eres importante. Posiblemente te encuentras en la oficina de un doctor o en un hospital enfermo sintiéndote solo, triste, angustiado; posiblemente estás molesto por tanto esperar, tienes la angustia de no saber que tienes y eso te crea una inseguridad emocional, mas sin embargo yo te digo que tu no estás solo. ¡Hay alguien que te ama, y ese alguien, ,tiene nombre de hombre y se llama Jesús! Él sabe por lo que estás pasando y hoy te dice; hijo mío cuando, más sólo te has sentido, es cuando más cerca he estado de ti. Posiblemente te preguntarás. ¿Me amará el Señor? Para poder contestarte esa pregunta solo te invito a que mires a una imagen de Jesús crucificado, mira sus llagas y su sangre derramadas por ti y por mí, mira la corona de espinas. Mira sus rodillas en carne viva y ahora soy yo el que te pregunta ¿crees que Jesús te ama?¡Pues claro que te AMA!





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